2011/01/20


LA PEOR CIUDAD DEL MUNDO PARA VIVIR...





Hace unos días algunos medios se hicieron eco sobre cuál era la peor ciudad del mundo para vivir. Desconozco cuál es el proceso de selección y el sistema de votación, si es que lo hay. No parece que la decisión fuera anunciada en rueda de prensa con cientos de medios acreditados, como si de la elección de la sede del próximo Mundial de fútbol o de los Juegos Olímpicos de Invierno se tratase, pero muchos medios coincidieron en la noticia, por lo que algo tendrá de cierto. La cuestión es que en la “red” alguien decidió que tal “ilustre” título iba para la ciudad de Norilsk, en Siberia (Rusia). No se lo que pensarán en algunos países como Zambia o Sierra Leona sobre dicha distinción, pero quizás no estén muy de acuerdo. Quizás el problema es que en estos lugares no tengan ni siquiera acceso a Internet para poder votar por su ciudad. Quién sabe.


De todas formas, viendo imágenes del lugar no se puede sospechar de tongo en la elección. A decir verdad, no parece el destino más apropiado para una luna de miel, un viaje de estudios o una escapada de fin de semana. Esperemos que el Gobierno tampoco esté pensando en incluir el destino en cuestión en el catálogo de viajes del Imserso, aunque la tentación de ahorrarse pensiones sea grande, viendo los vientos de austeridad que soplan últimamente. Aunque a decir verdad si hasta ahora no se ha atrevido con algunos destinos más cercanos para nuestros mayores como Port Aventura con bono de diez viajes para el Dragon Khan o baños de lodos en el Spa de Río Tinto, no creo que se la vayan a jugar con destinos tan exóticos. Esperemos.


Los datos de Norilsk son escalofriantes: 46 años de esperanza de vida, sin apenas infraestructuras, edificios en mal estado a causa del frío, temperaturas de hasta cincuenta grados bajo cero con máximas de menos diez, nieve durante todo el año, rachas de viento de unos noventa kilómetros por hora, sin árboles a causa de la lluvia ácida, …


Las imágenes del lugar son más dignas de Mordor que de un lugar habitable.







La culpable de todo este desastre no es otra que la empresa MMC Norilsk Nickel, la compañía minera situada en la zona, la cuál a su vez es la principal generadora de empleo de la ciudad.



Lo curioso es que si accedemos a la página de la empresa “responsable” del estado de la ciudad las imágenes que aparecen en la misma son más dignas del paraíso que del infierno.



Es más, en dicha página podemos acceder incluso a un compromiso ambiental en el que se incluye la reducción gradual de emisiones atmosféricas con especial atención al dióxido de azufre y partículas en suspensión, la reducción de vertidos de aguas residuales en cursos de agua, así como el arreglo de los lugares de deposición de residuos para reducir la carga ambiental. Ahí es nada. Lo que no sabemos es si han acordado ese compromiso ambiental con las autoridades del lugar, que en caso de cumplir con el mismo hay ciudades muy bien situadas que pueden arrebatarles el galardón en siguientes ediciones. Tendrán que andar con mucho ojo.


De todas formas, he de reconocer que no me importaría coger mi cámara y acercarme unos días a fotografiar el lugar. Eso sí, con el billete de vuelta cerrado y sin volcanes ni huelgas de controladores aéreos de por medio...

2011/01/19


UN FOTÓGRAFO MENOS

(Photo Lucas Dolega / EPA - Eurpean Pressphoto Agency)

Esta imagen no será galardonada con un premio World Press Photo. Tampoco será incluida en la lista de las mejores fotografías documentales de la Historia. Probablemente ni siquiera se encuentre entre las mejores de los últimos años. Pero si a la misma le ponemos un pié de foto que diga "Murió a los 32 años de edad debido a las heridas sufridas el viernes 14 de enero durante la cobertura de los enfrentamientos entre la policía y manifestantes en Tunez. Trabajaba para la Agencia EPA desde Abril de 2006", entonces la cosa cambia. Con estas palabras comunicó la muerte del fotógrafo francés Loucas Mebrouk Von Zabiensky (más conocido como Lucas Dolega) el redactor jefe adjunto de la Agencia EPA. Aunque son apenas tres líneas no dejan de ser muchas palabras. Quizás mejor dejarlo únicamente en tres: Un fotógrafo menos. Incluso habrá quienes vayan más allá y puedan resumirlo en dos: Accidente laboral. Lo cuál no deja de ser, aunque cierta, una forma de ver el asunto algo peculiar. Y, por supuesto, no podrán faltar los que hablen de "daño colateral", que también son dos únicas palabras que desgraciadamente nunca dejan de estar de moda en conflictos y son habitualmente pronunciadas por "modernos genocidas". Quizás incluso se podría definir la muerte del fotógrafo francés en una sola y única palabra: Asesinato. Un hecho que, probablemente, se quede impune.

Pocas horas antes de que cayera herido, el jueves 13 de enero, Lucas Dolega llegaba a Tunez dispuesto a trabajar en las revueltas tunecinas que se han sucedido en los últimos días y han llevado a la precipitada huida del hasta ahora Presidente del país, el militar Ben Alí. Su misión era la misma de otras veces, obtener imágenes con las que documentar lo que estaba sucediendo en las calles del país africano. Retratar lo que veía para que todos nosotros pudiéramos ver en los periódicos y en Internet que todo lo que se estaba contando era cierto. Experto en la captura de imágenes de revueltas y manifestaciones, el joven fotoperiodista cubría el pasado viernes la concentración frente al Ministerio de Interior cuando en una carga policial una granada lacrimógena impactaba en su rostro. Herido de gravedad fallecía en el hospital dos días después. Según comentaba su padre pocas horas después de su muerte, "Lucas siempre soñó con ser fotoperiodista. Estuvo hace poco tiempo en el Congo. También estuvo en Tailandia. Estaba feliz con ir a Tunez y yo también estaba contento por él. Nunca pensamos que sucedería esto".

Descanse en Paz.

2011/01/15


   GETXO YA TIENE SU SIRENO

Los que estos días hayan pasado por el Puerto viejo de Algorta (Getxo, Bizkaia) se habrán topado con "El Sireno", una fotografía de tres metros de alto colocada en un muelle del Puerto, dentro del agua, de tal forma que solo se puede ver completa cada doce horas. Cuando la marea está alta el agua solo deja al descubierto el torso del "sireno", dejando al descubierto su "cola de pescado" cuando el agua alcanza su nivel más bajo. Esta fotografía ha sido adquirida por el Ayuntamiento de Getxo durante un año y, todo apunta que este será su emplazamiento para que todos los visitantes puedan disfrutar de la imagen.

Su autor es el argentino Marcos Lopez: "Creo que en las sirenas hay una respuesta del Sur al Norte. Se me ocurrió después de ver la sirena de Hans Christian Andersen en el puerto de Copenhague. Cuando la vi tan perfecta se me activó el chip y pensé: “¿Ustedes tienen esta? Okay, muy linda, ahora les voy a presentar al sirenito del Río de la Plata. Entonces vine y armé la versión subdesarrollada. Armé un triste sireno (disfracé un modelo) y lo puse en nuestro río, rodeado de deshechos. Lo hice para provocar. Hay que poner sobre la mesa esta textura subdesarrollada en la que hemos nacido. Somos un país educado en función del ideal de “progreso”, y eso nos impidió conectar con nuestros dolores y nuestras imperfecciones".

Marcos López (Santa Fé, 1958), es un fotógrafo consagrado con multitud de exposiciones tanto individuales como colectivas y, como él dice, con obras provocadoras. Una de estas obras es "Asado en Mendiolaza", una peculiar recreación de La Última Cena:


"Paseaba por la Bienal de Valencia y se quedó inmóvil ante una versión de La Última Cena realizada por el fotógrafo japonés Hiroshi Sugimoto. Era una copia en blanco y negro de un montaje hecho con muñecos de cera. Ahí, dice Marcos, bajó el ángel y le habló al oído: 


- Qué esperas, chaval –le dijo; era un ángel español- regresa ya a tu país y haz de una vez tu propia cena.

Marcos bajó del avión en el aeropuerto de Ezeiza, pasó por su casa para dejar el bolso, y se fue en su auto viejo rumbo a la provincia de Córdoba. Allí compró un tablón de madera usado, les pidió a un par de fotógrafos (ex alumnos suyos) que lo asistieran, convocó a quince amigos y a un productor teatral, y organizó un gran asado. La fotografía –titulada “Asado en Mendiolaza”- es una inclasificable fusión de “La última cena” de Leonardo, con “Los borrachos” de Velásquez, íntegramente rociada por varios litros de vino de mala calidad. La hizo sin grandes preciosismos técnicos: velocidad 125 y diafragma 11, un par de flashes para dar un efecto de luz irreal, y el aire acuchillado por el sol del mediodía.

- Y algo de retoque digital para arreglar algunos errores que hice producto de que, cuando saqué la foto, ya estábamos todos medio en pedo.


Ese asado y esa foto –que terminó siendo un ícono del arte pop argentino- sucedieron en octubre de 2001, dos meses antes de la gran debacle argentina (que derivó en treinta y cuatro muertos, la disparada del dólar y la huída de un presidente por la azotea de la Casa de Gobierno). De ahí que poco tiempo después, infinidad de críticos dijera que ése –el de Marcos López- había sido el verdadero “último asado nacional”. Una suerte de presagio. La anticipación de una decadencia que jamás llegó, porque jamás se fue".
http://revistanuestramirada.org/galerias/marcoslopez


 
Fotografías de Marcos López

2011/01/12



 ESTAMBUL. Ara Güler.

Editorial ANAYA.



Estambul es un vívido documento fotográfico de la vida cotidiana en la Capital Cultural de Turquía, entre 1940 y 1980. A través de la certera lente del galardonado Ara Güler, el «Ojo de Estambul», estas páginas reflejan la estética melancolía de la ciudad, a caballo entre tradición y modernidad. Las impactantes fotografías en blanco y negro de Estambul están prologadas por una evocadora introducción de Orhan Pamuk, el primer escritor turco galardonado con el Premio Nobel de Literatura. En su juventud, tanto escritor como fotógrafo ambicionaban dedicarse a la pintura. Ambos maestros pintan sendos y personales cuadros de su ciudad natal capturando, mediante la imagen y la palabra, el alma de Estambul.




Un gran fotógrafo y amante de la fotografía (d@vo: http://www.flickr.com/photos/30382242@N08/), me recomendó al autor de este genial libro: Ara Güler. Un fotógrafo sobre el cuál estamos obligados a hablar en un futuro en este blog. Y qué mejor forma que empezar a conocerle que recomendando este libro. Imprescindible para todos los que hayan disfrutado de la capital turca así como para aquellos que quieran descubrir otro punto de vista de la ciudad.

2011/01/10


Photo Jon Cazenave, de la serie "Aurrera segi behar diagu" ("Debemos seguir hacia delante"). Azpeitia,  Diciembre de 2008.


Hoy debería ser un día alegre. Y aunque algunos, con sus declaraciones, nos intenten hacer ver que es un día triste, me niego. Hoy estamos mejor que ayer. Y todo apunta a que mañana estaremos peor que pasado. Hoy ha amanecido que, como decía aquel, no es poco. Ha salido el Sol. Y poco antes de que un chaparrón momentáneo hiciera su aparición en una calle cualquiera de Euskadi, una bonita voz me confirma por teléfono que hoy no es un día cualquiera. Al menos, no debería serlo. Ha amanecido, sale el Sol, un grupo terrorista anuncia una tregua permanente, anochece y algunos intentan hacernos creer que el de hoy es un día cualquiera. O incluso quieren meternos en la cabeza que no deberíamos estar contentos. Mañana volverá a amanecer (¡esperemos!), quién sabe si veremos el Sol, desconozco si lloverá y estoy seguro de que volverá a anochecer. Pero lo que mañana no va a suceder es que alguien que maneja una pistola diga que no va a matar más. Y parece que a algunos les parece poco. Parece que algunos quieren pasar de cero a cien en pocos segundos. Pero todos sabemos qué es lo que sucede cuando se acelera de manera descontrolada. Que o bien contamos con un conductor experto y la carretera en perfectas condiciones o el golpe está asegurado. Y, por desgracia no tenemos nada de eso. De momento no hay conductor y la carretera sigue llena de baches. Otra opción para evitar el golpe en un acelerón de estos es tener mucha suerte. Pero un servidor hace tiempo que dejó de creer en la suerte.


La lucha armada, como todas las barbaries, ha sido fotografiada en múltiples ocasiones. Todos hemos visto imágenes de cuerpos mutilados, coches calcinados y edificios semiderruidos. Aunque cada día que pasa somos un poco más inmunes a esta serie de imágenes, no es difícil impactar con una imagen de este tipo. Difícilmente nadie puede quedarse impertérrito si abre el periódico y, mientras el croissant absorbe medio café, ve un cuerpo irreconocible entre varios escombros o coches ardiendo. Al menos no si es en un lugar más o menos cercano. Otra cosa es si hablamos de Palestina, Irak o Afganistán, por poner un ejemplo. En ese caso no tendríamos problema en morder el bollo, la tostada o bebernos el zumo de un trago mientras anotamos en la lista de quehaceres diarios que no se nos olvide comprar dos filetes de ternera para cenar esta noche. Pero si hay algo complicado es el hecho de hacer partícipe al receptor del sufrimiento de alguien sin entrar en lo macabro, sin entrar en lo salvaje o en lo inhumano. Difícil, muy difícil. Pero esta imagen que acompaña esta reflexión lo ha conseguido con creces. Se trata de una fotografía que muestra la barbarie sin enseñar una sola gota de sangre. Muestra el calor humano sin una gota de sudor. Muestra el calvario sin una sola lágrima. En definitiva, muestra todo sin enseñar nada.

El 3 de diciembre de 2008 ETA asesinó a tiros al empresario Inaxio Uría, en Azpeitia. "Yo quería retratar lo que se estaba viviendo en la localidad guipuzcoana: ese dolor acompañado del silencio y del duelo que se adueñó de sus habitantes" - indica su autor. "Llovía muchísimo y hubo mucha gente no pudo entrar en la iglesia. Al sacar el féretro todo el pueblo se puso a aplaudir y llorar. El ambiente era algo especial y había un sentimiento compartido de odio hacia los asesinos y a la vez de respeto hacia Uría. Yo estaba flipando: me contagié de ese ambiente".

Y yo que creo que estas imágenes y estas palabras dificilmente se van a volver a dar en nuestro país. ¿Seré un iluso?

Más fotografías de la serie "Aurrera segi behari diagu" ("Debemos seguir hacia delante").

2010/12/13


 JON CAZENAVE:
 Herri ixilean / En el país silencioso

http://www.flickr.com/photos/cazenave/



   ALDUDE. Junio 2010.

    ATHARRATZE. Marzo 2010.


   LARRAINE. Abril 2010.


"Un gallo rodea mi coche sin descanso, las ocas m gritan y veo como 2 crías d cerdo comen pan. Al fondo, 3 bueyes d dimensiones vascas m vigilan. Flipo. Gozarías".



    AHÜSKI. Mayo 2010.

    URDIÑARBE. Mayo 2010.

    ITSASU. Abril 2010.

"m da pena irme d este infierno verde".


   ALDUDE. Abril 2010.

   BAIGORRI. Mayo 2010.

    ALTZAI. Junio 2010.


"Ez euki pena, mendiak beti hortxe egongo dira, galdu behar ez dana mendi horko jendea eta bere izaera. Bazkaltzera zatoz? Muxu, ama".

"No tengas pena, las montañas siempre estarán ahí, lo que no se debe perder es la gente de esas montañas y su manera de ser. Vienes a comer? Un beso, ama".



    GARAZI. Junio 2010.

   ITSASU. Mayo 2010.

    HENDAIA. Junio 2010.


Jon Cazenave
por Pantxoa Etchegoin
(Director de Euskal Kultur Erakundea)

¿Quién es Jon Cazenave? Soy un fotógrafo vasco. Estudié empresariales en Donostia y tras cinco años trabajando en las finanzas decidí cambiar de aires y mudarme a Barcelona a estudiar Fotografía Documental. Actualmente vivo en Donostia y trabajo en un proyecto a largo plazo sobre el pueblo vasco.

Has venido desde el sur hacia el norte en busca de tus raíces. Mi apellido es de origen gascón pero está muy extendido por las tres provincias vascas del norte, Iparralde en euskara. Mi intención ha sido recoger un viaje en imágenes, el viaje que realizaron mis ancestros atravesando este territorio desde el Bearne, su lugar de origen, hasta llegar al mar. He conocido a personas con mi apellido y ellas han sido mi guía para conocer este país. A partir de ahí he ido elaborando una historia personal íntimamente ligada al territorio.

¿Has trabajado con ojos de extranjero o, por el contrario, te has sentido en casa? Planteo los proyectos como una manera de construirme a mí mismo y entender el entorno que me rodea, por eso hice un esfuerzo importante de evasión antes de comenzar el proyecto. Quería sentirme extranjero en mi pais y así edificar mi propia historia y posicionarme en base a las experiencias vividas durante esos meses. Me costó sentirme cómodo con el paisaje y las personas, pero fuí creando mi pequeño mundo a medida que conocía el país y he terminado sintiéndome parte de él.

Has trabajado en el país silencioso durante tres meses. Comencé el proyecto en un pueblo bearnés llamado Salies de Bearn, concretamente en el barrio llamado Cazenave. Desde allí entré a Zuberoa en pleno invierno y me encontré con un pueblo viejo. Me fascinó la crudeza del paisaje y el peso de la historia en esta zona. De la mano de Junes Casenave [sacerdote y escritor en euskara, nacido en Sainte-Engrace (Zuberoa) en 1924, es académico de honor de Euskaltzaindia] comencé a representar una imagen estética de la integración de los Cazenave en este país. Fueron días de soledad intensa. A medida que recorría mi camino, descubrí un país donde la tradición sigue viva. Disfruté con la mitificación del frontón o del trinquete, acudí a los lunes de mercado de Donibane Garazi, descubrí las voces zuberotarras en la maskarada y comencé a crear la historia de un viaje íntimo hacia las raíces de mi pueblo.

Tus fotos son puras preguntas. ¿Acaso tiene cada espectador su propia respuesta, su propia verdad? La verdad no existe. Cada uno tiene que hacer un esfuerzo importante por llegar a entender la suya propia. Mis imágenes plantean una realidad vivida en primera persona y ésta es totalmente subjetiva. Mediante estas fotografías planteo mi verdad. Las utilizo como medio para conocer lo que me rodea y este proyecto es el resumen gráfico de todo lo vivido en Iparralde. Es mi planteamiento a la eterna pregunta: ¿por qué?. Las fotografías pretenden generar sensaciones o preguntas, y el objetivo es introducir al espectador en un viaje interior en el que no se sienta indiferente.

¿Ha sido una oportunidad para preguntarte sobre tu vasquismo? Por supuesto. Estoy construyendo mi "ser vasco". Durante este viaje he afianzado algunas cuestiones que me preocupaban desde hace tiempo. Quería conocer la situación del euskara y me ha sorprendido al ver que sigue vivo y que las nuevas generaciones lo impulsan hacia una nueva etapa, sin complejos. Me he desprendido de mi pensamiento político. Los pastores no entienden de fronteras ni imposiciones, ellos nacen vascos, viven como vascos y morirán vascos. Quizás me haya resultado más sencillo encontrar lo esencial del pueblo vasco en las montañas y pueblos de Iparralde que en las provincias del sur.

¿De dónde proviene la inspiración para tu fotografía? Picasso decía: "Cuando llegue la inspiración, que me encuentre trabajando". Lo principal en este trabajo ha sido pasar días y días visitando pueblos, el monte, viendo el mar... Sólo cuando te sientes familiarizado con un entorno puedes sentirlo tuyo. Después comienzas a crear vínculos intangibles con lo que te rodea y surgen sensaciones que hacen que tengas que fotografiar para explicar tus sentimientos. Decidí documentarme sobre la historia de Iparralde in situ y leí libros que me introdujeron en un pasado brillante del que hoy solo quedan recuerdos. El peso de esa historia se palpa en cada casa y es tremendamente inspiradora a la hora de buscar un punto de partida. La música popular de Etxahun y sus Lekeitioak han constituido mi banda sonora en este viaje y Oteiza y Chillida fueron mis lecturas preferenciales durante la realización del proyecto.

Dices que fotografiar no es solo hacer click. ¿Diferencias entre ser fotógrafo y sacar fotografías? Soy fotógrafo las veinticuatro horas del día. No puedo desconectar. La fotografía es una herramienta para la construcción personal y valoro enormemente la oportunidad de desarrollarme mediante ella.

¿Qué has aprendido sobre tu apellido? Mis ancestros vinieron de Occitania y por eso sentía que toda mi construcción personal tenía que pasar por sentirme extranjero en mi país, tal y como se sentirían ellos. A partir de ahí, he tratado de comprender el pueblo en el que trabajaba, empujarme hacia lo profundo de una sociedad con tradiciones milenarias y poco a poco fué surgiendo en mí la necesidad de integrarme y de aportar algo en la representación estética de este país. En cierta manera, he conseguido integrar un Cazenave extranjero en tierra de vascos y sentirme parte de este pueblo.


2010/12/02


ESTAMPIDA "DE SEGUNDA"

Sin tanta repercusión mediática ni tantas familias rotas como la estampida que el pasado verano provocó en Alemania una veintena de fallecidos entre los asistentes a un festival de música, la pasada semana casi cuatrocientas personas fallecían en Camboya. La multitud, que celebraba el final de la temporada de lluvias en la isla Diamante, en la capital del país, entró en pánico y trató de cruzar un estrecho puente corriendo, lo que provocó que muchas personas fueran aplastadas o cayeran al agua.


No se si es más impactante la imagen del momento de la tragedia...


  Photo Heng Sinith / Associated Press



O la del día después...

 Photo Tang Chin Sothy / Agence France-Press